¿Te has planteado alguna vez cómo es posible disfrutar de tu piscina incluso cuando el calor veraniego queda atrás? 

La clave está en aprovechar la termodinámica a través de las bombas de calor, unos dispositivos capaces de transferir la energía del aire que las rodea al agua de la piscina. A diferencia de los sistemas convencionales, que generan calor a partir de combustibles o resistencias, las bombas de calor “reciclan” el calor del entorno y lo inyectan en el agua, lo que reduce notablemente el gasto eléctrico.

Funcionaminento de los calentadores de agua para piscinas

El principio de funcionamiento es relativamente simple de explicar: el refrigerante que circula por el equipo absorbe el calor ambiente a través del evaporador, se comprime para elevar su temperatura y, finalmente, cede esa energía al agua a través de un condensador. Luego, el fluido vuelve a expandirse, reduciendo su presión para iniciar de nuevo el ciclo. Ese proceso, repetido en bucle, consigue calentar la piscina de manera eficiente y estable, siempre que se elija el aparato adecuado.

Escoger la potencia correcta de tu bomba de calor

Para acertar con la potencia de la bomba de calor conviene tener presentes varios factores, como el volumen de la piscina, las condiciones climáticas de la zona o la disponibilidad de cobertores térmicos. Es sorprendente la diferencia que puede suponer colocar una lona aislante durante la noche: en muchos casos, la cantidad de calor conservado hace que el equipo no tenga que trabajar tanto al día siguiente, y así disminuye el consumo energético.

Como instalar un calentador de agua para piscinas

La instalación suele ubicarse al aire libre o en un lugar bien ventilado, de modo que el aire circule con soltura alrededor del evaporador. Respetar las distancias recomendadas por el fabricante es importante para evitar recalentamientos y asegurar la mayor eficiencia posible. Además, casi todos estos modelos incluyen intercambiadores de titanio, algo que conviene agradecer si vives cerca de la costa, pues resisten mejor la corrosión propia de ambientes salinos.

Mantenimiento de las bombas de calor

El mantenimiento, por lo general, no es complicado. Basta con revisar el estado de los filtros, comprobar la presión del refrigerante y vigilar que no haya obstrucciones en los conductos de ventilación. Si cuidas la bomba de calor con cierta regularidad, es muy probable que te acompañe durante más de una década sin contratiempos.

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